sordos de corazón
Llueve, sí, llueven en la noche las gotas de la melancolía del día pasado,
gota a gota recorren las palabras dichas los encuentros mostrados como las lagrimas del que de pena se ahoga,
vienen
más y más deprisa hacia mi.
Me encuentran y me hablan,
no me entienden.
Ya nadie me entiende cuando hablo,
he encontrado la solución para hablar y que nadie me entienda,
les hablo al corazón, sin tapujos,
veo que no me entienden, e insisto,
me arrodillo cuando se me caen las palabras dichas,
una a una,
las recojo,
las cuido y acaricio
para ver si así, esta vez sí,
alguien las descifra antes de que su respuesta,
inconsciente,
las haga mudas.
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